
Daniela Romero Pineda (especial para HaciaElUmbral)
En su médula, el libro de Lady LyRA es un rumor. Un cauce que encuentra su paso entre las piedras que le enseñan a hablar. Un eco ondulante donde Bredunco aprende a navegar sus propias aguas.
La obra es un viaje que nos extiende la mano para enseñarnos a caminar sobre sus relieves, para aprender el idioma de la naturaleza y para permitirnos ver la belleza de una historia que parte de la genealogía propia de la autora. Un tejido simbólico que habita la lectura de quien recibe este boleto hacia lo desconocido de sí mismo.
Antes de que llegaran los conquistadores, Bredunco fue el nombre que los pueblos indígenas le dieron a la zona que bordea el río Cauca. También se puede rastrear su nombre en la obra de León de Greiff. En su vínculo con un territorio donde el poeta se instaló, donde hizo de una corriente su propia música.
Lady LyRA lo elige con un gesto abiertamente poético.
Dentro de esos contornos se ve enmarcada una decisión política, porque se declara una postura frente a la historia, frente al río y frente a lo que se ha ido perdiendo en la corriente.
En este libro el nombre es un acto de duelo y de resistencia al mismo tiempo.
Bredunco atesora sus contenidos desde formatos muy ilustrativos, incluyendo fotografías que funcionan como dispositivos narrativos de una gramática testimonial. Pero, más allá de esos resguardos de la memoria en forma de archivos y de dibujos hechos por la misma autora, esta manera de contar su propia mitología viene del modo en que se cuenta en las cocinas, en los velorios, en los buses de pueblo, en los solares de las casas donde alguien recuerda algo que le contaron. Algo que ya no sabe muy bien si lo vivió o lo soñó o si lo leyó en la cara de su abuela.

Lady LyRA construye un objeto literario que mezcla contundentemente la oralidad local con una atmósfera rigurosa y culta del lenguaje para la composición precisa de sus contenidos y de su forma.
Eso es lo que más llama la atención en Bredunco cuando uno se detiene a mirarlo con cierto cuidado: la tensión entre la espontaneidad aparente del habla y la arquitectura narrativa que la sostiene desde sus orillas.
Se puede percibir un lenguaje dialectal, un lenguaje que tiene la textura de lo cotidiano y lo territorial. Al mismo tiempo, hay unos artificios narrativos muy pensados y deliberados. La autora nos muestra un lenguaje juguetón y atrevido a través del cual la variación polifónica de los personajes y la voz narrativa son tratadas con una limpieza absoluta. Se evidencian unos párrafos elaborados a la medida de lo que necesita ser dicho.
El lector abraza, palpa y huele la palabra en sí misma.
Por estas razones se habla de un competente fuertemente poético en este libro, porque sus imágenes no están hechas para mostrar, sino para sentir.
Resaltando lo anterior, se puede establecer que estamos frente a una obra híbrida que salta como las ranas de río entre narrativa, poesía y dramaturgia. Esa hibridez es el resultado de una necesidad que desborda las márgenes convencionales de la página habitual, ya que Lady LyRA trabaja la memoria fluvial, los relatos familiares, las anécdotas y los hechos históricos que han atravesado el Cauca. Esto exige más de un género para contenerse.
Por ello también se observa un juego con el registro fotográfico y el dibujo que exploran una cartografía literal del río Cauca que atraviesa toda la materialidad del libro. Esto último como un punto importante: estamos ante un libro objeto que tiene la función y la forma de un friso, trabajando como la extensión del universo construido por Lady LyRA.
Y mientras uno va recorriendo el mapa y las rutas trazadas por la autora, uno descubre cuando lleva un rato dentro del libro algo que estaba ahí desde el principio pero que no había visto del todo, un elemento latente como la sangre:
el río habla.
El río hace su propio cauce dentro de la historia.

Lady LyRA construye una prosopopeya que aparece como un truco retórico y que también atraviesa toda la estructura del libro: el Bredunco es sujeto, tiene voz, tiene memoria, tiene furia y tiene duelo.
El río como sujeto narrativo tiene una larga tradición en la literatura latinoamericana y en la poesía en lengua española. Lo podemos ver con Octavio Paz en su poema “El río” o con Juan Rulfo en su novela Pedro Páramo.
Pero hay algo que se observa desde la distancia de esa herencia compartida: aquí el río no es una metáfora de la vida o del paso del tiempo, como en tantos poemas que conocemos: “Aquí el río es una herida seca”, dice la autora.
Está muriendo.
Y esa muerte es real, es histórica y es política.
La personificación que la autora construye es la forma de darle voz precisamente a ese silencio que se le ha impuesto al río.
La naturaleza le danza y le canta en duelo al Bredunco. Y uno como lector termina haciendo lo mismo, porque lo que Lady LyRA logra con este libro es algo que muy pocos libros logran: que uno sienta que está participando de un rito.
El tratamiento de este tema está escrito con una hondura espiritual y una dimensión performativa que se relaciona directamente con las raíces en la dramaturgia y en la oralidad que vieron crecer a la autora: el libro interpela e invita al público a participar de una acción colectiva sobre el río que está muriendo.
Ahora, desde el cauce que está dando de beber a estas letras, quiero que la reseña también se moje un poco, que no se quede en la orilla mirando desde lejos.
Bredunco es un libro que me llegó de una manera que no esperaba.
No esperaba ese río que habla y que llora mientras se desborda (pero sin volverse panfleto).
No esperaba esa mezcla tan precisa entre lo íntimo y lo histórico, entre la memoria personal y el duelo colectivo.
Lady LyRA hace algo que requiere bastante rigor literario y también mucho valor a secas: se mete en el agua —y no como un pez—, sino como el propio oxígeno que está perdiendo Bredunco por cada pulsación que da.
No escribe al río desde la distancia segura del observador y uno lo siente en cada página, en cada giro de tuerca, en cada imagen que sobrepone a la anterior.
Y la autora sabe que Bredunco tiene mucho caudal.
Tiene un ombligo que aparece como un punto de unión, porque este gran trabajo polifónico crea una voz co-autoral.

Lady LyRA nos dice que la ficción de su libro siempre fue su realidad. Tarquino, Concordia y Mosquerita —entre muchos otros— son personajes que escribieron a la autora, que la moldearon con el agua y el barro del río y le otorgaron un lingote mono en su pluma y un extraordinario roble en su imaginación.
Por eso Bredunco es un rumor. Porque va a seguir corriendo de boca en boca, de mano en mano, de lectura en lectura. Porque va a seguir llegando a oídos que no lo esperaban y que van a quedar con esa sensación de haber escuchado algo que ya sabían pero que nadie les había dicho todavía.
Un rumor que es también una herida, un canto, un duelo y una forma de sobrevivir.
Como el río.
Como el Bredunco que sigue corriendo, aunque lo llamen de otro nombre.
Aunque lo hayan represado.
Aunque lo hayan silenciado.
Sigue.
Y eso es lo verdaderamente
admirable de él:
que no se estanca.
Y eso fue lo que Bredunco le susurró a Lady LyRA para escribir su historia.
* * *
Nota del editor.
Lady Lyra es máster en creación literaria, dramaturga y actriz de la compañía escénica Vórtice. Además, docente de la Universidad Central e integrante del colectivo Madeja Literaria. Ha llevado a la escena obras de su autoría y ha publicado cuentos, artículos y ensayos.
Daniela Romero Pinada, autora invitada, se define como «una escritora en formación, publicada en diversas revistas artísticas y periodísticas». Su trabajo se mueve entre la creación literaria y la escritura crítica. Explora distintas formas de narrar el mundo.
HaciaElUmbral agradece su colaboración.
* * *
Bredunco fue publicado por Macedonio Editores en 2025.



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