Ceferino Avilés Alcarria, sacerdote español de la Orden Religiosa de las Escuelas Pías, fue denunciado hoy por un ciudadano colombiano.

La denuncia fue elevada ante el jefe de los escolapios con sede en Roma, el catalán Carles Gil i Saguer, mediante correo electrónico, en los siguientes términos:

«Soy José*, exalumno del Colegio Calasanz de Cúcuta. Cuando yo estaba en tercero de primaria el padre Ceferino Avilés abusó sexualmente de mí. Yo tenía aproximadamente ocho años de edad. Fui expulsado del colegio ese año, aproximadamente, 1992.

Tengo entendido que el padre Ceferino está vivo y en contacto con menores de edad en España. ¿Es así?

Si eso es así, les pido que lo suspendan y lo retiren de todo contacto con menores de edad, en el marco de la investigación eclesiástica que ustedes tienen el deber de iniciar en atención a esta, mi denuncia. 

También solicito justicia para mí. Esta incluye no solamente verdad, sino también reparación. 

Espero una respuesta de usted, superior general de los padres escolapios. 

Y me despido respetuosamente».

* Se protege a la fuente cambiando su nombre.

Sacerdote activo

El cura denunciado está vivo. Varias publicaciones de los escolapios dan a entender que sigue en contacto con menores de edad, como parte de la provincia escolapia de Betania.

Según explica la institución, Betania es una demarcación geográfica y religiosa de la Orden de las Escuelas Pías en España creada en 2012 fruto de la unión de las provincias de Valencia y la Tercera Demarcación.

La fotografía anterior fue publicada en 2023.

Además, hay varias publicaciones en la cuenta de Facebook de Avilés de 2024, entre ellas una en la que sostiene que creció en Granada y otra en la que informa que se mudó a Santa Cruz de Tenerife.

Ese año publicó el siguiente retrato:

Imagen tomada de Facebook

La trayectoria del denunciado

A continuación la trayectoria de Avilés, según un documento oficial de la orden religiosa, en respuesta a un derecho de petición elevado en 2023 por el periodista colombiano Juan Pablo Barrientos Hoyos:

«Ceferino Avilés Alcarria. Nacionalidad: española. Fecha de llegada a Colombia: 29 de enero de 1971.

Obediencia: Cúcuta. Fecha de inicio: 29 de enero de 1971. Fecha de terminación: enero de 1972.

Obediencia: Bogotá. Prefecto primaria. Ecónomo de la comunidad local. Fecha de inicio: 1 de enero de 1972.

Obediencia: Bogotá. Prefecto de primaria y ecónomo de la comunidad local y del colegio. Fecha de inicio: 2 de febrero de 1981.

Obediencia: Cúcuta. Prefecto de primaria. Fecha de inicio: Semana Santa 1983. Fecha de terminación: 5 de abril de 1993.

Obediencia: Bogotá. Casa de formación del barrio El Paraíso. Formador de aspirantes. Fecha de inicio: enero de 1996.

Obediencia: Pereira. Fecha de inicio: enero de 2002.

Estado: En la Provincia de Betania (España)».

Obediencia quiere decir cargo al que fue destinado por sus superiores. A continuación, una fotografía de los archivos de la orden religiosa:

Publicación de la provincia escolapia de Betania (España)

En Cúcuta

El Colegio Calasanz de Cúcuta es uno de los más prestigiosos de la ciudad situada en el departamento colombiano de Norte de Santander, en la frontera colombo-venezolana.

En el pasado se destacó como uno de los mejores colegios de Colombia por el desempeño de sus estudiantes en la prueba de estado ICFES.

El documento citado en el apartado anterior corrobora que Avilés estuvo en el colegio en el periodo en el que el denunciante sitúa los abusos de los que fue víctima.

Vacíos en la información

Los escolapios se han negado a aclarar dónde estuvo el hoy denunciado entre el 5 de abril de 1993 y enero de 1996.

Tampoco han aclarado por qué omitieron referirse a las razones detrás del regreso de Avilés a España, en la respuesta al derecho de petición elevado por el periodista Barrientos.

Otro señalamiento grave

Existe, al menos, otro grave señalamiento contra Avilés en Colombia. Una familia de vecinos del Seminario Calasanz, de Bogotá, sostiene que el sacerdote acostumbraba invitar a algunos monaguillos a quedarse a dormir en la residencia de los religiosos.

Edificio del Seminario Calasanz del barrio El Paraíso (Bogotá)

Este reportero siguió la pista y descubrió señalamientos contra Avilés en Cúcuta, no solamente por abuso sexual de menores, sino también por acoso laboral, en sus tiempos como prefecto de primaria, esto es, como coordinador de la sección de los estudiantes que no han llegado a bachillerato y normalmente tienen edades entre los cinco y once años.

Otros cuatro escolapios españoles denunciados en Colombia

La investigación en curso de este medio de comunicación ha arrojado la cifra de al menos cinco escolapios españoles denunciados en Colombia por abuso sexual de menores.

El patrón es el siguiente: misioneros que probablemente habían sido denunciados en España o en otros países fueron enviados a Suramérica, donde acumularon nuevas denuncias, en la mayoría de los casos, antes de ser enviados de regreso a España.

Al caso de Avilés se suman los de Gerardo Fernández, denunciado en 1955; Fernando Torija y Mario Fernández, denunciados por antiguos alumnos del Colegio Calasanz de Medellín de la década de 1980, entre ellos Óscar Rubio; y Fermín Abella, de los Hogares Calasanz de Pereira para niños de la calle, denunciado por Carlos Marín y otro antiguo beneficiario de la entidad.

Óscar Rubio y Carlos Marín son dos de los al menos cuatro reclamantes de reparación que por estos días esperan el cumplimiento de la promesa de justicia elevada en noviembre pasado por el jefe de los escolapios, Carles Gil.

Otros casos en América Latina

Javier Alcántara, el denunciante más visible sobre los padres escolapios

La más visible demanda de justicia ante los escolapios es la del ciudadano mexicano Javier Alcántara, quien denunció al hoy obispo de Huesca y de Jaca (España), Pedro Aguado, antiguo jefe internacional de los escolapios, por encubrir al abusador José Miguel Flores Martínez, condenado en el ámbito eclesiástico, pero no en el civil.

A la denuncia de Alcántara se suma la de un exescolapio, el también mexicano, Baltazar Sánchez, quien sostiene que Aguado conoció un señalamiento contra Flores en 2010 y permitió que este siguiera libre.

En el periodo entre 2010 y 2019, año de la denuncia de Alcántara ante la orden religiosa, Flores estuvo en varios países, entre ellos Ecuador. En este último país estuvo trabajando con religiosos de la hoy provincia escolapia de Nazaret, que reúne a escolapios con presencia en Colombia, Perú y Ecuador.

Precisamente, la jurisdicción religiosa en cuyos archivos reposan denuncias contra sacerdotes españoles al menos desde 1955,  según el escolapio bogotano Sergio Andrés Suárez Vanegas, quien en su tesis de licenciatura en teología del 2019 reveló el dato después de revisar los archivos de varias provincias.

Su jefe, el ecuatoriano Oswaldo Espinoza asegura que ese tipo de documentos no existen.

Carles Gil, jefe internacional de los religiosos, se ha negado a entregar información a este medio de comunicación sobre un escolapio denunciado en Nicaragua, Adam Gregorio Altamirano Luna. El caso compromete al entonces provincial de Centroamérica, el sacerdote costarricense Rodolfo Robert Esquivel, quien, según uno de sus antiguos subalternos, conoció la denuncia pero no alertó a las autoridades nicaragüenses.

Esquivel fue contactado antes de la publicación de esta nota, pero no contestó

Cataluña exporta encubridores

Carles Gil no solamente calla ante la prensa. También ante el denunciante Javier Alcántara. El joven mexicano se ha echado sobre los hombros el peso de visibilizar no solamente su historia, sino también las de muchas personas que han sido víctimas de las Escuelas Pías.

Gracias a su voz otras personas están elevando sus denuncias y reclamando justicia.

El medio de comunicación independiente HaciaElUmbral ofrece sus buenos oficios para que sus historias sean escuchadas.

* Escribanos a modestoumbral@gmail.com

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