Entrevista con la pastora Stella Colmenares, organizadora de la reunión del 3 de marzo de 2026 entre el candidato Iván Cepeda y los religiosos afines a su proyecto político

“Esos pastores no endosan los votos de su iglesia gratis”

“La Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior se volvió un negocio de favores con ciertas instituciones religiosas” 

“Ahora la oficina de Asuntos Religiosos está igual, como si estuviera la senadora Lorena Ríos”

“El espíritu de la convocatoria era desmarcarnos de esos liderazgos que han hecho mucho daño, que han hecho quedar muy mal al sector religioso y que se han apoderado de transacciones. Algo de lo que estamos en contra y que le criticamos a los otros gobiernos y a este, porque siguió las mismas prácticas de pactar puestos».

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El 3 de marzo de 2026 se llevó a cabo una reunión entre el senador Iván Cepeda Castro, candidato a la presidencia de la república, y un grupo de religiosos afines a su proyecto político. 

El evento tuvo lugar en el auditorio del colegio presbiteriano de Bogotá y fue organizado, entre otras entidades, por Con Iván Creemos, una agrupación liderada por la pastora de la iglesia Diálogos y Fe Luz Stella Colmenares Galvis y sus discípulos Juan Sebastián Sora Castro y Kamila Buitrago.

La imagen oficial de la jornada fue una fotografía del senador Cepeda rodeado de un grupo de religiosos, entre ellos la pastora Colmenares y su discípulo. 

Llama la atención la presencia en tarima del presbiteriano Milton Mejía Camargo, esposo de Adelaida Jiménez Cortés, colaboradora del gobierno en los diálogos de paz con la guerrilla del ELN.

Años atrás, Mejía fue coordinador de Diálogo Intereclesial para la Paz (DIPAZ), una plataforma cristiana vinculada al primer comisionado de paz de Petro, Iván Danilo Rueda. Este se rodeó de gente de confianza para las gestiones que le confió el presidente. Por ejemplo, el fundador de la Mesa Ecuménica para la PAZ (MEP) Omar Fernández Obregón y la presbiteriana Adelaida Jimenéz Cortés, históricamente vinculada a DIPAZ.

Un arrojado señalamiento del expresidente Juan Manuel Santos contra Danilo afecta sútilmente la fama de quienes apoyaron su gestión. El Nobel de Paz ha tildado a Rueda de ser uno de los supuestos responsables del fortalecimiento de grupos armados al margen de la ley que dejó el fracaso de la política de paz del actual Gobierno: la paz total, una entelequia de la que no es ajeno el senador Iván Cepeda y su entorno.

Este medio de comunicación consultó a Danilo sobre un eventual interés de su parte de demandar por injuria y calumnia al expresidente Santos, quien prácticamente sostiene que Rueda refundó las FARC. El hoy ex-alto comisionado de paz de Petro sostiene que defenderse en los estrados judiciales no está entre sus prioridades. 

En 2022, el presbiteriano Milton Mejía le hizo campaña al actual presidente de la república. Llegado Petro al Palacio de Nariño, el entorno de Mejía se vio beneficiado con figuración y contratos. Su amigo canadiense, Chris Ferguson, llegó al Ministerio del Interior de la mano de Lilia Clemencia Solano Ramírez, cuando esta —una vieja amiga del presidente— fue nombrada viceministra para el diálogo social. Allí se codeó con otros dos religiosos: Omar Fernández Obregón, después de que el exfranciscano ya mentado dejara la oficina del comisionado de paz luego de la defenestración de Danilo, y otro discípulo del sacerdote Javier Giraldo Moreno, Abilio Peña Buendía, ex-integrante de la oenegé camilista Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, de la que venía Iván Danilo Rueda cuando llegó al Gobierno. 

Ferguson, Fernández y Peña llegaron a la Unidad para las Víctimas (UARIV) con Lilia Solano, cuando en 2024 esta salió del ministerio envuelta en un escándalo pero para ser nombrada por Petro directora de la Unidad para las Víctimas. Ferguson, su hombre de confianza, a quien Solano conoció hace más de veinte años en Canadá, siempre ha descrito su labor en el Ejecutivo como un simple “voluntariado”. 

En cambio, Fernández y Peña, viejos oenegeros, le deben a Solano su ascenso social en los últimos años a través de contratos que mejoraron considerablemente su calidad de vida y la de los suyos. La periodista Laura Catalina Peña Hernández, hija de Abilio, fue contratista de la UARIV, entidad en la que su papá se desempeñó como encargado de la Dirección de Gestión Interinstitucional.

La providencia alcanzó a los presbiterianos de modos diversos gracias al posicionamiento de Chris Ferguson en el Gobierno. Después de la salida de Lilia Solano de la UARIV para hacer campaña al Senado de la República —una campaña frustrada (recordemos que Solano fue una de las quemadas del 8 de marzo de 2026)—, el protestante canadiense regresó al Ministerio del Interior, esta vez de la mano del director de Asuntos Religiosos Richard Gamboa (tildado de falso rabino por la élite judía del país).

La Dirección de Asuntos Religiosos ha hecho varios eventos en la Corporación Universitaria Reformada de los presbiterianos de Barranquilla, entidad a la que está vinculado Ferguson. El rector de la institución confirmó el 3 de marzo a este medio de comunicación que dichos eventos han estado mediados por contratos con la figura del operador logístico. Una novedad para la iglesia, acostumbrada a contratos con las entidades del nivel regional, pero favorecida en tiempos de Petro con contratos del ámbito nacional. Un ejemplo, el más representativo, es el de la líder presbiteriana indiscutiblemente más poderosa de Colombia: Adelaida Jiménez Cortés, esposa de Milton Mejía, beneficiaria de dos contratos de Fondo Paz. El primero, del 24 de enero de 2023, por $78.000.000 (setenta y ocho millones de pesos). Y el segundo, del 19 de septiembre de 2023, por $92.820.000 (noventa y dos millones ochocientos veinte mil pesos). Ambos para apoyar las gestiones del comisionado de paz, cargo que primero desempeñó un amigo de la familia: Iván Danilo Rueda (compañero del matrimonio Mejía Jiménez en DIPAZ) y luego el también camilista Otty Patiño, ex-guerrillero del M-19.

Un millón de pesos resulta poca cosa comparado con $170.820.000 (ciento setenta millones ochocientos veinte mil pesos), uno de los ingresos que les dejaron a la familia Mejía Jiménez los contratos suscritos con el actual Gobierno. Pero, aunque poco, es parte del beneficio que sacó la Iglesia presbiteriana de la reunión del 3 de marzo de 2026 entre el senador Iván Cepeda y un grupo de religiosos como los Mejía Jiménez, afines a su proyecto y, en su momento, afines al proyecto de Gustavo Petro.

La campaña del candidato Cepeda se ha negado a aclarar quién pagó el alquiler del auditorio del colegio presbiteriano en el que tuvo lugar la reunión. También se han negado a esclarecer la información una de las principales organizadoras del evento, la pastora de la iglesia Diálogos y Fe Stella Colmenares, y su discípulo Sebastián Sora. 

A continuación una entrevista realizada en TemploTe, del Parkway, sitio al que el 10 de marzo de 2026 Colmenares citó al autor de esta crónica: un local kitsch ubicado frente a la estatua del almirante Padilla de la localidad bogotana de Teusaquillo.

La conversación se desarrolló en una tarde oscura y lluviosa. La pastora fue generosa con su tiempo y con algunas de sus respuestas, pero no frente a toda la información solicitada.

¿Quién pagó el alquiler del auditorio en el que tuvo lugar la reunión entre el senador Cepeda y sus seguidores religiosos, muchos de ellos camilistas? 

La pregunta sigue sin respuesta. Lo interesante son las maromas de quienes conocen la respuesta para no revelar el misterio.

“Los aportes del pago del lugar fueron una vaca de varias personas. No creemos necesario hacer pública una vaca que no representa ningún interés público”, sostiene hoy la señora Colmenares, sin aclarar a quiénes se refiere cuando habla en plural.

Está en su derecho para creer lo que quiera. En Colombia existe el derecho a la libertad religiosa.

Dicho derecho no está en conflicto con el derecho que tiene la ciudadanía a hacer preguntas. 

¿Por qué el misterio alrededor del tema? 

¿Ha entrado dinero de cooperación internacional a la campaña del senador Iván Cepeda Castro? 

¿Se han sumado a la campaña sectores radicalizados de los movimientos sociales como aquellos con los que, en parte, Petro ha gobernado en los últimos años?

¿De qué vive la pastora Colmenares?

Una imagen llamó la atención del fotorreportero Daniel Pineda el 3 de marzo de 2026. Tuvo lugar en el pasillo que lleva al auditorio del colegio presbiteriano de Bogotá. 

Una obispa y contratista de la Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior repartiendo volantes de la campaña a la presidencia del senador Iván Cepeda Castro.

La mujer se llama Rita Fidelia Gómez Orta y esa noche intentó censurar al periodista, pidiéndole que borrara la imagen. 

El fotorreportero se negó a hacerlo y para la historia quedó otro testimonio muy claro de cómo la maquinaria petrista hoy está al servicio de la campaña de Iván.

La presente entrevista solo pretende aportar humildemente otro punto de vista para asomarse al fenómeno del clientelismo de izquierda. Otra de las novedades que dejó el primer gobierno progresista de Colombia, un proyecto que ahora quiere perpetuarse a través del candidato Cepeda y de su entorno. Lo de Iván y sus amigos creyentes no es asunto de confesionario. Pasa por algunos asuntos religiosos que son, ante todo, un asunto de interés público.

—Muchas gracias por aceptar esta entrevista. Yo empiezo con la impresión negativa con la que yo salí el martes de la semana pasada y quiero ser muy sincero y muy franco porque hace rato que hemos hablado de estos temas; y tiene que ver, particularmente, con la obispa Rita. La obispa Rita estaba repartiendo volantes de Iván Cepeda pero no era la única persona de la Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior en el evento. Cada ciudadano tiene derecho a concurrir a reuniones como estas, de su preferencia política, creo yo; pero para mí sí fue muy evidente que confluyó un conjunto de líderes que colaboran con el Ministerio del Interior, algunos de los cuales tienen contratos en la oficina de Asuntos Religiosos y tienen mucha figuración alrededor del director Richard Gamboa. Eso es legítimo. Es su trabajo, es su función. Pero ya cuando veo a Rita, que es contratista, repartiendo, surge una expresión para mí que no es del mundo de lo ilegal. Porque hay algo que es ilegal y otra cosa que es censurable en otro plano. Yo llamo a esto y es debatible: clientelismo. Y lo estoy intentando analizar a la luz de la experiencia peronista argentina, de cómo se van articulando a las maquinarias ciertos liderazgos que detrás tienen unas confluencias de personas, pero esa es mi opinión… esa foto que toma el colega Daniel Pineda y que la señora obispa Rita Gómez intentó censurar, puesto que le dijo al fotógrafo que la borrara, a mí me llamó la atención la actitud de ella… Yo diferencio entre Rita, que estaba en el pasillo, y quienes estaban en la tarima. Pero quiero empezar por ahí, pastora. ¿Qué opinión le merece esa foto de Rita Gómez repartiendo volantes?

—Bueno, ahí sí tendrías que preguntarle directamente. ¿Rita por qué hizo eso? La verdad las personas que estaban ahí en el evento fueron las personas que… Digamos, se abrió la convocatoria y las personas se inscribieron y era abierto al público… Nosotros no teníamos algún tipo de requisito, como no dejar ingresar o inscribir a las personas que trabajaban, por ejemplo, en la Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior; sino que era abierto al público y ahí llegaron las personas que tú viste. Y al que llegó se le tuvo que recibir, obviamente; porque no era algo cerrado sino abierto. La convocatoria se hizo a través de redes sociales. Nosotros no envíamos ni carta ni invitaciones oficiales al Ministerio ni a Gamboa ni a ninguno de esos personajes, porque considero que ellos están en otro lado. Nosotros no tuvimos ninguna consideración especial con ese tipo de personas. 

—Media hora antes del evento sí hubo un mensaje masivo a una lista de correos electrónicos. 

—Sí, con las personas que se habían inscrito. Porque en algún sitio se había puesto una pieza que decía que el evento se había cancelado. Recibimos esa alerta y decidimos mandar el correo rápido y masivo confirmando que el evento se iba a hacer. Fue por eso. Hay que mandar la confirmación, sino que en todo el día tuvimos muchos problemas. No habíamos tenido tiempo, pero sí mandamos un mensaje masivo a todos los inscritos. Pero, la verdad, no se invitó a ninguna organización especial ni del Gobierno ni de entidades de cooperación a que asistieran al evento. Los que llegaron fue porque vieron la iniciativa y se acercaron al evento. Pero nosotros no hicimos ningún tipo de lobby con ninguna oenegé, con ninguna oficina del Gobierno.

—Bueno, entonces yo quiero empezar por el inicio. Explíqueme cuál es el movimiento que convocó. Se llama Con Iván creemos. Hábleme de quiénes son.

—Una iniciativa que parte de tres personas, cuando surgió la candidatura de Iván Cepeda. Dijimos: somos personas simpatizantes de Iván que ya lo conocemos en otros espacios, que somos conscientes de su trayectoria en la lucha de derechos humanos, consideramos que es un político que se sale un poco del formato tradicional porque es una persona ética que ha dado unos debates muy serios dentro de la sociedad colombiana, que ha estado al lado de las víctimas con MOVICE (el movimiento de víctimas de crímenes de Estado), MOVICE lo quiere mucho, las madres de los falsos positivos también; entonces por eso nosotros dijimos: hagamos algo desde el campo en el que estamos, el religioso, y creamos ese grupo de Con Iván creemos, pero fue una más una iniciativa de ay sí, qué chévere, hagamos algo. Pero no fue algo pensado como algo más formal.

—¿Qué tienen en común ustedes tres, además de la simpatía por Iván? ¿Hacen parte de la misma Iglesia, Diálogos y Fe?

—También, sí. Somos amigos.

—Kamila Buitrago, Sebastián Sora y usted, que es la pastora de ellos dos. 

—Sí. Fue algo que surgió espontáneo.

—Yo lei el comunicado de su iglesia. Muy interesante. Un estilo de comunicación muy útil y muy importante. Yo no he visto a la Iglesia católica haciendo eso, en un tiempo en que todos los candidatos van a Chiquinquirá y hacen eventos, e instrumentalizan el hecho religioso. La foto. El tigre o Vicky Dávila cantando, creo que en Buga, a la virgen. Yo quiero que me explique mejor el significado de ese comunicado y por qué reivindicar la participación política, incluso, de los líderes religiosos, en escenarios como el del martes no va en contra de una cultura democrática, en su posición. Eso está explicado en el comunicado. 

—Lo que queremos nosotros desde Diálogo y Fe… No es la primera vez que nosotros tomamos posturas frente al tema electoral. Siempre nos ha interesado, siempre hemos movido a los creyentes a que sienten postura política porque eso es una exigencia que nos hace la fe. Nosotros no podemos tener fe y ser indiferentes a todo lo que pasa a nuestro alrededor. Sí o sí, les hemos enseñado que tenemos que tener una postura política frente a lo que pasa. Y frente al voto tú sabes que siempre hemos puesto una postura de respetar a las personas que van y que son libres de elegir y tomar postura por su candidato de preferencia, siendo que nosotros sí tenemos una postura evidente, porque no la podemos negar ni se puede ocultar, que es por una política más progresista, pero igual en la iglesia hay personas que no se sienten tan atraídos por esa postura pero están ahí, comparten el espacio, pero tienen una postura política hacia otras corrientes que no censuramos, que respetamos, aunque no son las nuestras, pero no los excluimos por eso. Entonces cada uno tiene derecho a votar por quien quiera. Y lo que hicimos, el evento, yo no lo publiqué en la iglesia; lo hablamos solo con ciertas personas que sé que comparten la misma postura.

—Ese criterio conscientes es, de alguna manera, una crítica a otras prácticas de algunos pastores, en algunas iglesias. Que las hemos conocido toda la vida. Volver la iglesia escenario de proselitismo…

—Y vender los votos… Prácticamente endosan los votos de la gente a un candidato. Y reciben algo, porque esos pastores no endosan los votos de su iglesia gratis. O sea, ellos transan con esos candidatos ciertos favores pero son para sus familias o para sus instituciones, como lo hemos visto, que la Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior se volvió eso, un negocio de favores con ciertas instituciones religiosas…

—¿Hoy en día también?

—Sí, también. Porque eso no cambió.

—¿En tiempos de Richard Gamboa?

—Claro, nosotros somos reacios a Richard Gamboa y a toda la gestión que él está haciendo.

—Pero durante el evento del 3 de marzo estaba el equipo de Richard Gamboa, entre ellos una persona como Rita Gómez, que repartió volantes. ¿Había un criterio?

—Cada quien era libre. Si bien Rita llegó, ella hizo eso pero la verdad no teníamos contemplado llevar publicidad de Iván ni que hubiese publicidad del partido, tampoco. Porque en la convocatoria no pusimos ningún logo del Pacto Histórico porque tampoco queremos ser partidistas. Hay gente que le gusta Iván, pero no es del partido; y eso también se tiene que respetar. Y era más en apoyo a Iván.

—Pero entonces, ¿usted sabe quién compró esos volantes?

—No.

—¿Fueron ustedes quiénes diseñaron e imprimieron esos volantes?

—No. 

—Eso es importantísimo aclararlo.

—Eso llegó ahí. En todo ese momento encargamos a Rita de que se ordenara la entrada, y ahí fue donde pasó todo eso, el tema de los volantes. Pero realmente nosotros, el equipo, no supimos quién los trajo, de dónde salieron…

—¿O sea que Rita no es del movimiento Con Iván Creemos? 

—Ella se unió al equipo. Nosotros hicimos el equipo de Iván y luego unas personas se unieron para organizar el evento. 

—¿Quiénes?

—Parte de eso, varias personas que estaban ahí organizando el evento.

—¿Milton?

—Sí, de las que participamos.

—¿O sea que los de la tarima organizaron?

—Sí, nosotros organizamos el evento. 

—¿El Colegio Americano de los presbiterianos de Bogotá cuánto les cobró por el alquiler del auditorio?

—No te puedo decir cuánto. Nosotros reunimos entre todos y pagamos. 

—Es importante que se diga porque la gerencia de la campaña tiene el deber de suministrar información sobre las minucias de cómo se hace la campaña. 

—Nosotros solo le pasamos a la campaña la invitación a Iván y nos cuadraron una fecha. Ese fue el contacto que tuvimos con la campaña, de resto no.

—¿Y fue a través de correo electrónico?

—Sí. Pero no fue nada más. 

—¿Usted me puede compartir ese correo electrónico?

—No, porque yo no lo envié.

—¿Quién lo envió?

—Otra persona del equipo.

—Bueno, entonces le voy a leer las preguntas que yo le formulé al candidato, en el ejercicio de veeduría sobre lo que es una campaña, hasta dónde llega la campaña y hasta dónde llega la sociedad civil, que todo eso es válido.

—Claro.

—Pero como yo tengo las preguntas, aprovechando que usted está aquí, le leo las preguntas que le hice a Iván, en espera de que si algún dato usted conoce también pudiese ayudar a esclarecer. 

—Pero primero, para aclarar lo de los volantes, los volantes no eran parte de nosotros, no estaba contemplado entregar volantes. Fue algo que no sé por qué a Rita le dio por entregar. ¿Cómo llegaron esos volantes ahí? No se. ¿Cómo Rita se puso a entregar? No se. Porque nosotros no estábamos para volantear, sino en el evento como tal. 

—Le quiero leer las siete preguntas que le hice a Iván Cepeda. ¿El señor Sebastián Sora hace parte de la campaña, propiamente?

—Tú le escribiste a Sebastián. ¿Él que te dijo?

—No me quiso contestar. 

—Sebastián es activista político y ha estado muy en la campaña de Iván Cepeda, pero yo no se si él hace parte o no de la campaña.

—Es que ahí viene un tema interesante. ¿Quién invita? ¿Alguien que hace parte oficialmente del equipo de la campaña o personas independientes con relación al equipo de la campaña? Si Sebastián hace parte propiamente del equipo de la campaña, algo que usted no sabe, sería importante aclararlo.

—Se que es cercano, pero directo en la campaña no creo. 

—¿Él es experto en márketing político?

—Sí. 

—Entonces la pregunta es si él está ejerciendo su profesión en este momento en la campaña o si el evento se hace independientemente de la campaña. Esas serían dos cosas distintas. Entonces la segunda pregunta es: si él hace parte de la campaña, ¿qué rol tiene en la campaña? Tercera: ¿recibe sueldo por esa labor?

—No creo, pero tocaría que le preguntaras a él. 

—Él no me ha querido contestar y por eso le estoy escribiendo al senador Iván Cepeda. 

—Ni idea. 

—Cuarto: ¿quién pagó el alquiler del auditorio del Colegio Americano de Bogotá?

—Entre todos hicimos una vaca. 

—Entonces ahí viene la pregunta, porque esas son las minucias en tiempos de campaña. ¿Por qué es importante saber quiénes; y quién, cuánto? Porque a veces se cuelan en campañas políticas platas que provienen de cooperación internacional.

—Primero, eso fue muy rápido. No tuvimos tiempo. Cada uno sacó plata de su bolsillo, de su sueldo, de su trabajo, no sé de dónde… Pero nosotros no hicimos ningún vínculo ni de invitación con ninguna oenegé, con nada… Ahí estaba, por ejemplo, Yolanda Reyes, de la mesa ecuménica para la paz (MEP). Ella hizo un aporte personal, ni siquiera significativo, pero ella dio de su dinero. Cada uno dimos de lo que teníamos, pero no te puedo decir que alguien nos dio un montón de plata porque todos pusimos de a poquito.

—Por ejemplo, pastora, usted en este momento es pastora de su iglesia, Diálogos y Fe, y tiene derecho a que la iglesia apoye su sostenimiento, eso hace parte del estilo religioso, ¿pero además trabaja en algo distinto?

—Sí. 

—¿Pero es con alguna agencia de cooperación?

—No. En esta iniciativa estábamos recogiendo hasta para comprar una bolsa de café. Fue con recursos propios.

—¿Por qué me llama la atención lo de la señora Yolanda Reyes? Porque la poquita o mucha plata que tenga alguien, si esa persona trabaja para una organización y esa organización se sostiene con plata de cooperación internacional, la plata que llega a la campaña tiene su origen en cooperación internacional, por más que la señora saque de su bolsillo.

—Claro. Entiendo. Pero en este momento no sé si la mesa ecuménica está recibiendo dinero.

—¿Usted no tienen un documento claro sobre quién puso qué para el alquiler del auditorio?

—El aporte que hizo Yolanda fue como persona, no como mesa ecuménica. 

—Pero cuando ella se sube a la tarima con Iván no está como persona, está como mesa ecuménica.

—Sí, eso es verdad. Pero en algún momento eso no era lo convenido. Porque la convocatoria se hizo con personas y por eso en el programa estaba escrito: Yolanda Reyes, evangélica. Ella no iba en representación de su organización. 

—Pero el senador candidato, Iván Cepeda, los contradice en un trino. Dice que recibió una invitación por parte de iglesias y comunidades de fe. 

—De pronto como él no conoce tanto el campo… Puede ser. Porque es una persona totalmente externa. No sabemos cómo le llegó la información a él.

—¿No fue Sebastián Sora el que lo invitó?

—No, fue otra persona.

—¿Ustedes, como grupo, no tienen la carta que le enviaron a Iván?

—Eh… Mira. Lo que pasa es que, por ejemplo, no sabemos cómo le llegó la información a Iván. Ni quién se la dio, porque se le pasó al equipo de campaña. 

—¿Quién le pasó la invitación?

—Una persona que hace parte del equipo.

—¿Quién?

—No te puedo decir. 

—Es que Iván sí tiene que explicar. El colegio es de los presbiterianos y en la tarima está un presbiteriano cogido, así, del hombro de Iván: Milton Mejía. Ergo, ¿los presbiterianos invitaron a Iván?

—En parte del equipo estaban ellos. 

—Entonces hay un problema. El que yo he estado señalando durante cuatro años. Durante el actual gobierno los presbiterianos se han visto beneficiados con contratos por parte de Asuntos Religiosos y otras entidades como la oficina del alto comisionado para la paz…

—¿Lo dices por el contrato de Adelaida Jimenez Cortés, la esposa de Milton Mejía?

—Y por la universidad de Barranquilla, la Corporación Universitaria Reformada (UniReformada), como sede de reuniones. Durante el evento del pasado 3 de marzo, en el colegio presbiteriano de Bogotá, estaba el rector de la universidad. Estaban la señora Adelaida Jiménez y su marido, Milton Mejía. Entonces por eso yo hablo de clientelismo. Una persona le hace campaña a un candidato. Llega al gobierno y se gana unos contratos y le hace campaña al gobierno siguiente, que es el abanderado del gobierno actual. Eso yo lo llamo clientelismo de estilo peronista. Yo me puedo equivocar en mi lectura, pero eso es lo que estoy analizado, particularmente yo, con la universidad presbiteriana de Barranquilla, y hace cuatro años en un panel debatí con Milton Mejía señalando estos temas. Que los religiosos copian las mañas de la política clientelista tradicional. Por ejemplo, si usted en el gobierno de Iván Cepeda fuese nombrada en la oficina del alto comisionado para la paz como asesora, dado el caso de que Milton fuera nombrado alto comisionado, yo sería el primero en recordar que hubo una tarima, alguna vez, un 3 de marzo, y nada es gratis en campaña. Yo creo en la buena fe de la gente que apoya a un candidato que ha sido defensor de derechos humanos, pero hay en nuestra cultura política también la inclinación a cobrar el favor de la campaña. Vuelvo al punto. ¿Qué iglesias y comunidades de fe invitaron a Iván al evento del 3 de marzo? Favor remitir copia de la carta de invitación. Aquí hay una contradicción: ustedes dicen que invitaron al candidato como personas naturales, pero Iván dice que lo invitaron iglesias y comunidades de fe. Es como si la iglesia de la que usted es pastora, Diálogos y Fe, lo hubiera invitado; o la Iglesia presbiteriana, de la que hacen parte Adelaida Jiménez y Milton Mejía (este último, uno de los que estuvo con el candidato y con usted en la tarima). Si Diálogos y Fe está representada como iglesia con tres personas en la tarima, Sebastián, Camila y la pastora, e Iván dice que fueron iglesias y comunidades de fe las que lo invitaron, ¿qué concluyo yo? Que la invitación fue hecha a título de la iglesia Diálogos y Fe y de otras iglesias y comunidades de fe.

—Claro, pero es una confusión de información, porque desde que surgió el grupo Con Iván Creemos dijimos que la participación de pastores y de otras personas era desde una postura personal.

—¿Yolanda Reyes, de la MEP, también hace parte de Con Iván Creemos?

—Ella se adhirió al evento, pero inicialmente no estaba. 

—¿Usted qué opina de que tres días después de la reunión con Iván ella estuvo en una reunión con el candidato Roy Barreras, Lilia Solano, Chris Ferguson, entre otros; a puerta cerrada en la universidad de los dominicos?

—Embarrada (risas). Pero ella es libre de hacer lo que quiera. De pronto ella ya había asumido ese compromiso antes de que surgiera lo de Iván. No sé. Pero si ella estaba jugando en los dos lados, mucha gente también lo estaba haciendo. Cada determinación es de acuerdo a la ética y el comportamiento de cada uno, uno no puede responder por eso. Pero si ella lo hizo, sus razones tendría para participar allá también. No sé con qué vínculos, con qué intenciones, si fue porque del trabajo le pidieron que fuera para allá… La verdad no sé. 

—Usted habla de una embarrada. No entiendo por qué embarrada. 

—Sí, porque si yo estoy en un evento con Cepeda el martes y el viernes me voy con otro candidato, se podría leer como que estoy acá y allá. Pero no conozco las intenciones y los compromisos que Yolanda Reyes tuvo para ir a ese evento. También es libre de hacerlo. 

—Es libre, sí.

—Pero, por ejemplo, yo no lo hubiera hecho. Ella tomó la decisión.

—¿Abilio Peña Buendía también aportó para la vaca? 

—Él se vinculó al equipo, a lo último; y estuvo también en la organización, pero se mantuvo al margen.

—¿Pero puso plata?

—Estuvo haciendo parte del equipo.

—¿Pero puso plata?

—Se recogió dinero, pero no puedo decirte si él puso o no. No tengo en este momento el listado de las personas que dieron. 

—¿Y ese listado existe?

—Sí, porque alguien recogió ese dinero.

—¿Y Abilio Peña Buendía dio plata?

—Pero, ¿eso qué implicaciones tendría?

—Hipotéticamente hablando. Si X o Y personas trabajaran en una organización de solidaridad internacional y se movieran con plata de cooperación de X o Y países…

—Sería un pago por su trabajo, ¿no?

—Sí, es que hay gente que trabaja en cooperación internacional y hace campaña.

—Si yo trabajo con una organización internacional, ¿no podría poner algo de mi sueldo en un evento público?

—Vamos a leer la ley. ¿Una campana se puede financiar con plata de cooperación internacional?

—Claro, pero el evento del 3 de marzo no hizo parte de la campaña de Iván. Fue algo que surgió como una iniciativa…

—Pero, ¿Sebastián Sora no es de la campaña o sí es de la campaña?

—No sé. Sebastián es cercano a la campaña pero no te sabría decir si él sí trabaja para la campaña. Sé que él tiene gente conocida que sí es parte de la campaña. Pero él, directamente, no sé. Tocaría que le preguntaras a él.

—Es que él no me ha querido contestar. 

—Si lo invitas a un café…

—Bueno. Ya le pregunté al senador candidato, Iván Cepeda Castro. ¿Qué opina del hecho de que la señora obispa Rita Fidelia Gómez Orta, contratista del Ministerio del Interior, haya estado repartiendo publicidad de la campaña durante el evento?

—Es algo que ella hizo sin consultarle a nadie.

—Eso es importante aclararlo, porque es diferente decir que ustedes compraron esos volantes y la pusieron a repartir. Eso es lo que necesito aclarar. Séptimo: ¿quién pagó el diseño y la impresión de los volantes repartidos durante el evento, entre otras personas, por la contratista Gómez Orta?

—Ni idea de dónde salieron esos volantes. No sé. 

—Y adjunto la fotografía de Daniel Pineda. Entonces, ¿cuál es el punto? Voy a insistir para ser franco. Para mí es importante establecer si la campaña de Iván Cepeda se está haciendo con recursos que tienen su origen en cooperación internacional porque eso violaría unas reglas electorales. Ejemplo, el martes 3 de marzo, en el colegio había un señor que trabaja hace muchísimo tiempo vinculado a la cooperación alemana que financia organizaciones sociales. Por ejemplo, históricamente ha financiado la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, la oenegé en la que trabajaron Danilo Rueda (hoy exalto comisionado de paz) y Abilio Peña Buendía (hoy exdirectivo de la Unidad para las Víctimas). Este señor dice abiertamente que le está haciendo campaña a Iván Cepeda.

—No lo conozco y no sé cómo llegó ahí.

—Sebastián Sora lo conoce.

—No lo conozco y no sé cómo llegó ahí ni quién lo invitó. 

—Sebastián Sora lo conoce. ¿Un señor de casi ochenta años en realidad se enteró del evento por Instagram o X? No creo que sea usuario. ¿O le llegó el correo electrónico de alguna manera? Por ejemplo, ¿qué es lo que a mí me preocupa de que hayan estado contratistas de la Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior en el evento? Que ellos sí tienen una base de datos. Y puede que ustedes no hayan difundido masivamente un mensaje a través de correos electrónicos de oenegés, pero sí, y Dios no lo quiera, que lo hayan hecho personas de la Dirección de Asuntos Religiosos con acceso a la base de datos del sector interreligioso afín a Iván Cepeda, que es el que está gobernando y que estuvo ahí presente… Una de las personas que estuvo presente fue el padre que dio el sermón en la misa camilista de la Universidad Nacional, el siro-ortodoxo…

—Él llegó ahí porque se enteró de la convocatoria, pero con él nada; ninguna participación ni nada. Porque también parte de la convocatoria fue desmarcarnos de ese tipo de liderazgos con los que nosotros no estamos de acuerdo, porque desde la Dirección de Asuntos Religiosos siempre se ha manejado todo con los líderes de las organizaciones, entonces la foto es con los líderes de siempre, la mayoría hombres…

—Pero ahí estaban en el evento del 3 de marzo. Ahí estaba el cristiano protestante canadiense Chris Ferguson, de la Iglesia Unida de Canadá…

—Sí, pero era un invitado. No era parte del programa. 

—El presbiteriano Milton Mejía también se ha tomado fotos con el Ministerio del Interior. 

—Claro. Milton llegó ahí, pero el espíritu de la convocatoria era desmarcarnos de esos liderazgos que han hecho mucho daño, que han hecho quedar muy mal al sector religioso y que se han apoderado de transacciones. Algo de lo que estamos en contra y que le criticamos a los otros gobiernos y a este, porque siguió las mismas prácticas de pactar puestos. Ahora la oficina de Asuntos Religiosos está igual, como si estuviera la senadora Lorena Ríos. Todo ha seguido igual. No invitamos a esa gente. A Chris Ferguson ni lo invitamos. Nadie habló con él. Ninguno de nosotros lo invitó.

—Pero es que Abilio Peña Buendía, exdirectivo de la Unidad para las Víctimas, es amigo de Chris Ferguson.

—Bueno, no sé si Abilio lo invitó. Pero el resto del equipo…

—¿Vio a Lilia Solano en una de las primeras filas? Una señora de pelo rojo, hoy exdirectora de la Unidad para las Víctimas. 

—Sí, ella se iba a sentar en la primera fila y yo la moví a la parte de atrás.

—¿Por qué?

—Porque considero que ese tipo de personas llegan a los eventos a ocupar las primeras filas para figurar y ese no era el espíritu del evento. El espíritu no era que figurara ningún líder ni político ni religioso. En la primera fila se sentó gente normal, que estaba invitada al evento, pero que no tenía ningún cargo, ninguna posición, ni nada de eso, porque no queríamos eso que está pasando ahorita. No politizar, porque sí era un evento político; sino (impedir) que otras personas se apoderaran de ese espacio que no era un fortín de ningún partido, de ningún político, de ninguna oficina.

—¿Pero por qué lo hicieron en el colegio presbiteriano de Bogotá, habiendo tantos lugares?

—¿Qué otros lugares? La verdad era como que necesitábamos un lugar grande. 

—¿Ustedes, Stella, Sebastián y Camila, de la iglesia Diálogos y Fe, se quieren desmarcar del presbiteriano Milton Mejía?

—En alguna medida sí, pero tampoco lo podíamos hacer porque un sitio así grande era muy difícil encontrar acá, en Bogotá; por el precio, por la ubicación, por el acceso. Teusaquillo tiene gente de todos lados. Hay facilidad de transporte por el Transmilenio, tiene la Caracas, tiene la 30; y por practicidad del evento, nos pedían temas de seguridad, que fuera un sitio seguro para Iván.

—¿Usted hace parte de la mesa ecuménica para la paz, fundada por Omar Fernández Obregón, hoy exsubdirector general de la Unidad para las Víctimas?

—No, hace mucho que dejé de asistir.

—¿Usted hace parte de Diálogo Intereclesial por la Paz (DIPAZ)?

—Tampoco. 

—¿Usted hace parte de qué organización social?

—De ninguna en este momento. 

—¿Solo de la iglesia?

—Solo de la iglesia. 

—Yolanda Reyes estuvo el martes con Iván y el viernes estuvo con Roy Barreras, pero también con Lilia Solano y con Chris Ferguson. Esas tres personas estuvieron en el evento del 3 de marzo, incluso el esposo de Yolanda Reyes, Mauricio Munar, estuvo tomando la asistencia, al igual que la hija de Abilio Peña Buendía, excontratista de la Unidad para las Víctimas, Laura Catalina Peña Hernández. Ellos, Yolanda y Mauricio,  son de la mesa ecuménica para la paz. Y el fundador de la mesa ecuménica para la paz es Omar Fernández Obregón, amigo y excompañero de trabajo de Abilio. ¿Usted qué opina de él, de Omar?

—Yo he compartido muy poco con él. El tiempo que yo estuve en algún momento haciendo parte de la mesa ecuménica, que fue hace cinco años, él es franciscano, pero no sé…

—¿Es posible que la mesa ecuménica se financie con plata extranjera de los franciscanos?

—No sé. La verdad no sé cómo funciona la mesa ecuménica para la paz ni cómo se financia. Sé que Yolanda Reyes trabaja ahí, pero conozco que llevan todo el proceso de paz como COMOSOC, pero de resto no me merece ninguna apreciación personal  Omar, porque nunca lo he tenido cercano. Siempre ha sido desde lejos. 

—¿Pero ustedes por qué se quieren desmarcar del presbiteriano Milton Mejía, esposo de Adelaida Jiménez Cortes, colaboradora de Otty Patiño en el diálogo con la guerrilla del ELN?

—No es desmarcar, porque, de alguna manera, si queremos trabajar toca articular con personas que a veces no es que piensen lo mismo que uno, sino que toca trabajar con personas que piensan distinto; y Milton Mejía, de alguna manera, ocupa un lugar de poder dentro de la Iglesia presbiteriana y su esposa también. Y desde ahí se han hecho cosas interesantes también, que han sido buenas. No se les puede también demeritar. 

—¿Qué han hecho bueno?

—La participación de Adelaida Jimenéz en los diálogos con el ELN a mí me parece que ha sido muy positiva, de alguna manera. Porque marca un hito de articulación con el movimiento religioso.

—Ese día, 3 de marzo, hubo gente que había estado antes en la misa camilista de la Universidad Nacional, incluso Poncho Franco el cantante de la misa camilista, otro de los que registró asistencia. Y hubo un muchacho que le dio una serenata a Iván Cepeda y dijo: saludos del Congreso de los Pueblos.

—Diego Pinto, a él lo conozco de hace muchísimos años, como hace diez años. Lo invité porque él es hijo de pastores evangélicos. 

—¿El Congreso de los Pueblos confluyó al evento?

—No.

—¿Pero por qué él habló a nombre del Congreso de los Pueblos?

—Porque él milita en ese movimiento, pero yo lo invito, primero, porque él canta bonito, canta música protesta, es evangélico e hijo de pastores. Yo conozco a los pastores.

—¿Usted qué opina de la memoria del “cura guerrillero” Camilo Torres Restrepo en boca del candidato senador Iván Cepeda? Ese día él comparó a Camilo con Martin Luther King.

—Sí, hablando del amor eficaz. Pues no sé, si él lo evocó en ese momento fue porque se siente representado en ese ideal y quiere ponerlo en su vida práctica. La verdad yo guardo mucho respeto por la memoria de Camilo y compararse con Camilo es algo muy serio: una persona muy representativa que realmente dio su vida a favor de los pobres. 

—¿Usted se considera camilista?

—No, por respeto.

—Ese día hubo camilistas.

—¿Que yo haya visto camilistas ahí? No sé quién habría participado.

—¿Iván Cepeda es camilista? Usted que es pastora me explica mejor. Iván dio a entender que si Camilo Torres estuviera vivo votaría por él. ¿Usted qué opina?

—No sé, la verdad. Porque para mí el amor más eficaz es Jesús. Y uno trata de imitarlo, pero igual creo que uno no puede alcanzar ese nivel de compromiso que tuvo, por ejemplo, Camilo. Un compromiso real y práctico. 

—¿Usted cree que Camilo estuvo dispuesto a entregar su vida por Cristo?

—Yo creería que sí porque él veía a Cristo en los pobres. 

—¿Y usted cree que Camilo estuvo dispuesto a quitar la vida por Cristo?

—No, yo creería que no. 

—O sea, él se fue a la guerrilla no para matar…

—No. 

—¿Sino para dejarse matar?

—Creería que sí, porque él lo hizo más por una convicción a transformar las estructuras desiguales que había en ese momento y que todavía existen. Pero él en ningún momento… El amor al otro me impide a mí querer hacerle daño a otra persona. O sea, eso es algo contradictorio que no puede coexistir. Si yo amo a Dios y amo al prójimo, no puedo tomar un arma e ir a matar a alguien. 

—¿Camilo tenía arma?

—Se dice que sí, que él cogió las armas; pero no sé.

—Porque la guerrilla es con armas, no con palos.

—(Risas) Pues sí, pero no sé si en ese momento… (risas) No sé cómo sería la verdad. Ha pasado mucho tiempo. No sé si él realmente llegó y agarró un arma; o si realmente dijo: bueno, estoy acá pero yo los voy a acompañar pero no voy a tomar las armas. O sea, yo creo que tampoco existe como una evidencia concreta de que él sí tomó un arma. Él llegó allá. Me imagino que llegó al campamento, pero no sabemos a ciencia cierta qué papel jugó él allá dentro su organización. Si dijo: listo, yo estoy acá y me vengo con ustedes, cuenten conmigo, qué se yo, para dialogar, para hacer otro tipo de movidas dentro de la organización…

—¿Pero usted no vio la foto de él con un fusil colgado al hombro, de boina y sonriendo? En enero de 1966 y con camuflado, él elevó una carta desde las montañas de Colombia.

—Pues no sé, la verdad, si él empuñó un arma o estaba dispuesto a matar. No sé. Ya es como una decisión muy extrema y muy radical. 

—¿Usted cree que el ELN está apoyando la candidatura de Iván Cepeda?

—No, porque el ELN ahorita no es nada de lo que realmente fue en su momento. Es una estructura terrorista.

—¿Pero usted no cree que el ELN tiene una base social y política?

—Puede ser… Puede ser, pero de existir, yo creo que no representa nada de lo que dicen representar: que Camilo y que todo eso… No. O sea, ya buscan otras cosas.

—¿Por qué la compañera musulmana estaba con el cuerpo absolutamente tapado?

—Ay, no. Eso sí fue un acto de mucha discriminación por los comentarios que hicieron de su vestuario. Y creo que era importante y en ese momento también fue error de nosotros que ella explicara por qué estaba vestida así. Porque para ella todo tiene un significado. Pues, primero, ellos están en el mes de Ramadán; segundo, lo que ella me contaba también: por todo el tema de los ataques de Irán; por la violencia religiosa que viven los practicantes del Islam. Se ha exacerbado. Por eso ella asistió al evento porque era parte de la programación pero para ella representaba un riesgo estar ahí. Ese momento. Y su comunidad tampoco participó por eso: por temas de seguridad. Porque para ella estar ahí era un riesgo el solo hecho de que le tomaran fotos. Porque muchas comunidades musulmanas han sido atacadas en Ecuador, en México; y como que ha habido reiteradas amenazas en contra de ellos. Entonces han optado por esconderse y no hacer cosas públicas. Pero ella fue por compromiso y porque realmente tenía que estar ahí. Pero sí significó mucho riesgo estar. 

—¿Y ella puso plata para la vaca?

—No. Creo que no. 

—¿Ella es de la misma comunidad de Marlon Cantillo, el de la Dirección de Asuntos Religiosos?

—No, son diferentes. Creo que ella es sunita y Marlon es chiita, si no estoy mal. 

—Pastora, ¿usted cree que hubo algún tipo de error ese día por parte de los organizadores?

—Pues sí, hay cosas, cuando tú organizas un evento de esa magnitud, escapan al control de lo previsto, de lo que uno programó. Parte de lo que pasó con Rita se salió de control; o sea, fue ajeno a ese sentido. Yo creo que debemos proteger a las personas que estuvieron, por todo lo que ha suscitado el evento.

—¿Pero Abilio Peña sí puso plata?

—No sé, me tocaría revisar quiénes pusieron. 

—Más o menos, ¿cuántos pusieron plata?

—No sabría decirte la lista en este momento. 

—¿Pero sí costó más de un millón de pesos el alquiler?

—Sí, más de un millón. 

—Bueno, yo le agradezco mucho el tiempo, todo esto es movido por mi curiosidad y, de manera muy franca, la preocupación mía es establecer si al pago del alquiler del colegio llegó plata de cooperación internacional. 

—Sí pero no… O sea… O sea, eso se hizo a voluntad de nosotros… O sea. Y fue como: acá recojamos dinero. Y no hubo ningún vínculo con ninguna organización. Ni siquiera de invitación. Ni siquiera de Asuntos Religiosos, ni nada por el estilo. Tampoco. A Chris Ferguson nosotros jamás lo invitamos. 

—¿Por qué?

—Porque no. Consideramos, precisamente, que él está allá en la Dirección de Asuntos Religiosos y nosotros estábamos en otro espacio, en otro lado. 

—Él es cercano al presbiteriano Milton Mejía, ¿no?

—Sé que sí es cercano a Milton pero nosotros no hacemos parte de ese cúmulo de poder que está en este momento ejerciendo cierto control.

—¿Y Milton Mejía sí hace parte de eso?

—Milton tiene ahí su liderazgo y tiene sus intereses, que no se pueden negar. Pero, entonces, eso sí…

—¿Cuáles son los intereses que no se pueden negar?

—Yo no puedo responder por las acciones de otras personas ni juzgar, tampoco. Simplemente, en este momento tenemos posiciones diferentes, estamos en lugares distintos. 

—¿Pero posaron en la misma foto?

—Sí, porque él estaba ahí, pero igual hacía parte también del evento. O sea, es que eso no se puede, tampoco, negar. Así surgió el espacio. Pero fue muy acogedor, había mucha libertad, había otras personas en el espacio. Había personas que comúnmente ocupan lugares de poder y estaban invitados.

—¿Como quiénes?

—Yo creo sí hubo cosas positivas que marcarle al evento

—¿Cómo quienes?

—Como Lilia Solano, como Chris Ferguson, como esta gente que siempre está acostumbrada a controlar ciertos espacios.

—Ella convocó por X.

—Pero en ningún momento… O sea…

—¿Usted convocó por X?

—No, yo no convoqué por X.

—¿Y por Facebook?

—Por Facebook sí. Yo convoqué por Facebook.

—Estaba convocado por Lilia Solano, por Abilio Peña Buendía, entre otros…

—Pero en ningún momento esa señora, Lilia Solano, hizo parte de ninguna reunión, ni estuvo en nuestro radar de contacto. 

—¿Pero usted sabe que Abilio Peña Buendía ha trabajado para ella?

—Sí, Abilio. No sé si trabaja para ella. Yo sé que él salió de la Unidad para las Víctimas con ella, pero no sé ahoritica Abilio si está trabajando, con quién está trabajando; qué hace para sobrevivir… La verdad no sé.

—Es que Abilio normalmente ha trabajado con una organización de solidaridad…

—El SICSAL (Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina «Óscar Romero»). Él siempre ha trabajado con esa organización. Pero la verdad no sé… En este momento…

—¿Y eso funciona con dinero de cooperación internacional?

—Sí, pero yo no sé Abilio en este momento si tiene alguna relación laboral con esta señora Lilia o es amistad. Bueno, yo no sé. La verdad. Ni tampoco me interesa…

—¿Pero usted critica ciertos liderazgos que siempre están allí?

—Bueno, ahí está Lilia; dentro de esos liderazgos siempre ha estado Lilia. Por eso también, nosotros, nada qué ver con ella. 

—Usted ve el X de Lilia Solano. Si ella transmite la invitación no es para que la gente no vaya a la reunión con el senador candidato Iván Cepeda. 

—Así lo hicieron, tal vez, muchas personas. Dijeron: ay, qué chévere, voy a invitar más personas. Lo publico en mi Facebook, en mi X, para que otra gente se entere y por ahí vaya. Porque la idea era hacer una convocatoria amplia. Pero el hecho de que yo comparta una publicación de un evento por mi cuenta de Facebook o por x o por Instagram no quiere decir que yo esté convocando ese evento.

—¿Pero usted entiende que ella es una líder muy reconocida y si pone eso en X muchísimos de sus seguidores van a querer ir al evento?

—Sí.

—De hecho, yo me enteré del evento gracias a ella y eso que no soy propiamente un seguidor de esa señora.

—Bueno y está en libertad de poder hacerlo y desde ahí difundir la información. Eso no quiere decir que esté convocando el evento. Porque también tú le haces un flaco favor a ella diciendo que ella convocó.

—¿Abilio Peña convocó o no convocó?

—No, él no convocó.

—En X está la invitación. 

—Bueno, difundió la información. 

—El evento era a las 5pm y él a las 4 pm ya estaba en el colegio presbiteriano. ¿Él era de los organizadores? 

—Él hizo parte del equipo, pero en ningún momento pactamos: ay, sí, tú vas a traer a personajes…

—Pues él llevó a la esposa, a la hija, a la amiga…

—Sí, claro. La idea de invitar a personas cercanas. Mi esposo estuvo ahí, yo invité a amigos que consideré que les gustaría estar…

—¿Abilio sí puso plata?

—Me tocaría supervisar con la persona que recogió el dinero.

—Es que esa es la palabra: supervisar. Para establecer si, entre los que dieron, algunos trabajan para organizaciones con fondos de cooperación internacional. 

—Pero el tema de Lilia… Nosotros en ningún momento estábamos supeditados ni a la voluntad de Lilia ni a que nos diera plata Lilia ni a que…

—¿Pero usted sabe que existen unas redes clientelares que pasan por Milton, Chris Ferguson, Lilia? ¿Sabía que Chris y Lilia son uña y mugre?

—Sí, ellos son superamigos porque estuvieron en Canadá…

—Entonces, ¿sí ve que hay unas redes clientelares que pasan por Lilia, por Chris, por Milton, por la universidad presbiteriana de Barranquilla?

—Lilia y chris son amigos, yo no sé si tienen negocios. 

—Es que Lilia le dio trabajo a Chris en el Ministerio del Interior y luego en la Unidad para las Víctimas.

—Sí, hay unas redes. 

—¿Usted con quién se siente más cómoda: con Lilia y con Milton o con Sebastián y con Camila?

—Con Sebastián y con Camila. Obviamente, porque nosotros somos personas del común que no tenemos ninguna red clientelar, como tú dices.

—Yo nunca la he acusado a usted de eso. 

—Nosotros, o sea, no tenemos ningún tipo de vínculo…

—¿Pero usted trabaja para quién, pastora?

—Yo trabajo para la gente.

—Sí, pero, ¿tiene un empleo?

—Sí, yo tengo un empleo. 

—¿Para quién trabaja?

—Soy contratista. 

—¿De quién?

—De una entidad del Estado.

—¿De cuál?

—Pero no tiene nada que ver con Asuntos Religiosos.

—Pero dígame cuál…

—Y la experiencia no ha sido nada buena. 

—Dígame de cuál.

—Pero… ¿Para qué?

—Yo soy ciudadano y tengo derecho a saber. 

—Eso no tiene ningún… Digamos… O sea, yo sé, pero no tiene ningún interés ahoritica en este momento.

—Pero es para aclarar. ¿Trabaja usted en qué entidad?

—Yo trabajo en la URT.

Nota del editor: La URT es la Unidad de Restitución de Tierras en Colombia, una entidad administrativa nacional creada por la Ley 1448 de 2011. Su objetivo principal es restituir las tierras a las víctimas del despojo o abandono forzado ocurrido a partir del 1 de enero de 1991, gestionando los procesos judiciales y administrativos para formalizar la propiedad. Depende del Ministerio de Agricultura.

—¿URT? ¿Unidad de Restitución de Tierras? ¿Usted trabaja con Jaqueline Campos Rincón y con Magdalena Frías?

—Sí, con ellas. 

—¿En qué rol?

—En atención a la ciudadanía.

—Jaqueline es camilista. ¿Se acuerda de la foto de la entrega de los restos de Camilo al sacerdote jesuita Javier Giraldo? ¿Quiénes estaban al lado del padre Javier?

—No vi la foto, la verdad.

—Estaban Jaqueline y Magdalena. 

—Ah, ¡sí! Sí, ellas son camilistas.

—¿Y ellas están en favor de Iván Cepeda?

—No sabría decirte.

—Bueno, pastora, le agradezco mucho. Último favor. Solo ayúdame a establecer una cosa. Con la lista de la plata y de la gente que puso plata, ayúdeme a establecer si hubo gente que puso y que trabaja con plata de agencias de cooperación internacional. Eso es lo que estoy averiguando. Esa es mi investigación.

* * *

Fotografía: Daniel Pineda.

Una respuesta a «El pacto del Americano»

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