Por Miguel Estupiñán

El lunes 29 de julio de 2024, María Angélica Sandoval García, una empresaria de Ciudad Bolívar, acudió a la Defensoría del Pueblo, en busca de asesoría legal con el fin de elevar una  denuncia penal contra Lilia Solano, directora de la Unidad para las Víctimas.

Sandoval sostiene que Solano la estafó.

Según su relato, todo se remonta a 2022, cuando la hoy funcionaria le pidió hacerse cargo de la alimentación durante la “juntanza nacional Colombia es mujer”, un evento programado para el 6 de agosto de ese año, en vísperas de la posesión presidencial de Gustavo Petro. Dicho encuentro tenía por objetivo exigirle al mandatario electo la participación de mujeres en su Gobierno.

Prueba del poder de decisión de Solano durante la preparación del evento, el siguiente mensaje dirigido a Sandoval mediante Whatsapp el 1 de julio de ese año, con ocasión de una reunión virtual con las demás personas involucradas en el proceso. “Te presento y digo que ustedes son la coordinación de alimentos”, manifestó Solano, refiriéndose al equipo de trabajo de Sandoval, su empresa familiar, Primos.

Mensaje del 1 de julio de 2022

Un mes después, y a cinco días del encuentro, mediante un documento oficial de la organización Colombia es mujer, se hizo referencia a la empresaria como coordinadora de la “comisión de soberanía alimentaria”. Solano aparecía como integrante de la “coordinación nacional” encargada de la logística junto a otras personas, entre ellas una lideresa de nombre Dora Chamorro.

Para ese entonces se esperaba la asistencia de al menos cuatro mil personas durante el evento. Así lo dejó por escrito Solano en un informe con detalles sobre los preparativos, si bien el 3 de agosto precisó, en comunicación con Sandoval: “Seremos 3.000 personas, de las cuales la mitad puede comprar su almuerzo”.

Mensaje del 3 de agosto de 2022

Mientras se acercaba el día del encuentro, mediante mensajes de texto y de audio, sin mediar contrato por escrito, Solano le pidió a Sandoval incurrir en nuevos gastos para garantizar la oferta de alimentación de cara a la totalidad de los asistentes. Reiterativamente le prometió que la organización respondería por las cuentas. “Toca ir anotando lo que te debemos, pero no podemos confiarnos solo en lo que traiga la Alcaldía”, añadió Solano, en plural, refiriéndose, como deudora, a la coordinación nacional de Colombia es mujer.

El evento finalmente se llevó a cabo en el Palacio de los Deportes. Al día siguiente, 7 de agosto, Solano le escribió a Sandoval en los siguientes términos: “Envié este mensaje al chat de coordinación. Propongo que el martes nos reunamos el equipo de trabajo de Bogotá para hacer un balance y pedimos a Ángelica y Primos que presente una cuenta de cobro lo más detallada posible, para saber el monto de la deuda y poder publicarla para convocar la solidaridad para pagarla”.

Mensaje del 7 de agosto de 2022

Según Sandoval, la deuda era de noventa millones de pesos y tal fue la cifra expuesta por ella el 10 de agosto, durante una reunión celebrada en la sede de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT).

Casi dos meses después, el 4 de octubre, Solano contactó a Sandoval para informarle que habían sido consignados ocho millones de pesos en su cuenta, fruto de una colecta nacional entre las integrantes de Colombia es mujer. También le dijo que estaba en curso la preparación de una subasta para “el pago de la deuda”, entre otras actividades “para enviarle los recursos”.

Comprobante de pago recibido por Sandoval sobre monto menor a lo que reclama

Según Sandoval, aquellos ocho millones de pesos fueron los únicos que recibió a cambio del trabajo realizado con ocasión del evento, una experiencia que significó para ella y para su empresa familiar un descalabro administrativo inédito en veinte años de experiencia. Una quiebra de la que todavía no han terminado de recuperarse y de la cual responsabiliza a los “engaños de la doctora Lilia Solano”.

La versión de Solano

Mediante una carta enviada el 30 de julio de 2024, Hacia el umbral le pidió a la hoy directora de la Unidad para las víctimas su versión frente a los señalamientos de los que es objeto por parte de la empresaria Angélica Sandoval.

“No tengo deuda alguna con ella, por cuanto no contraje, ni a título personal ni de las diferentes organizaciones de mujeres que convergieron en la organización del evento, obligación monetaria alguna por compra de alimentos”, manifestó Solano.

La funcionaria fue reiterativa al sostener que no hubo “acuerdo previo” sobre la responsabilidad que ella o la organización Colombia es mujer debían asumir con relación a una eventual deuda en materia de “coordinación de alimentos” o de “soberanía alimentaria”.

Sin aportar pruebas, Solano sostiene que la comida suministrada por Sandoval y su empresa familiar enfermó a varias “compañeras”. Aún así, asegura que “entre las diferentes lideresas de las agrupaciones que confluyeron para organizar el evento” decidieron “reunir fondos para pagar” lo que consideraron “justo”.

Fragmento de la respuesta de Solano

Las contradicciones de Chamorro

Dora Chamorro, en palabras de Lilia Solano “la lideresa más importante de Colombia es mujer”, amenazó con demandar al autor de esta nota si publicaba las contradicciones entre sus declaraciones y las de la hoy directora de la Unidad para las Víctimas, registradas en el marco de la reportería para esta nota.

Dado que la información sobre la trayectoria de vida de la funcionaria Lilia Solano es de interés público, en razón de su posición en la estructura del Gobierno, Hacia el umbral hace caso omiso de la advertencia de la ciudadana Chamorro y pone de presente su disponibilidad para acudir ante instancias judiciales en defensa de la libertad de prensa.

Chamorro asegura que conoció a Sandoval el día del evento, no antes. Sin embargo, en el marco de los preparativos, una semana antes de la “juntanza”, se había celebrado una reunión en la Alcaldía de Bogotá. En varias fotos, con ocasión de esa reunión, aparecen juntas Dora Chamorro, Angélica Sandoval y Lilia Solano.

Sandoval, Chamorro y Solano durante gestiones para el evento

Chamorro no precisa quién involucró a la empresaria en el encuentro, al atribuirle a ésta los gastos y pérdidas. “Ella quiso llevar unos alimentos, no consultó con nadie de nosotras (…) Nadie le dijo traiga, nadie le dijo reparta”, sostiene la vocera de Colombia es mujer. Pero uno de los documentos de la organización ya citados refiere a Sandoval como coordinadora de la “comisión de soberanía alimentaria”, encargada de “servir los alimentos: desayuno, almuerzo y refrigerio”.

Documento oficial de Colombia es mujer

Las anteriores no son las únicas contradicciones en la información suministrada por la lideresa. Según Chamorro, aunque Lilia Solano supuestamente no hacía parte de Colombia es mujer ni participó en la organización del evento, fue la hoy directora de la Unidad para las Víctimas quien consignó doce millones a la cuenta de la empresaria Sandoval. Dicha suma, que difiere de la referida por Sandoval con base en la copia de un desprendible de pago, no provino de una colecta a nivel nacional, según Chamorro; sino de la iniciativa de Solano, previo acuerdo con la empresaria.

Sandoval sostiene que nunca hubo acuerdo al respecto.

El 28 de octubre de 2022, la hoy directora de la Unidad para las Víctimas le informó a la empresaria que había avances en una supuesta subasta llevada a cabo para reunir los fondos destinados al pago de la deuda contraída. Chamorro sostiene que “esa subasta no se pudo realizar”, “así que aún está pendiente”. Sin embargo, la vocera de Colombia es mujer niega que la organización haya contraído deuda alguna con Sandoval.

Volante sobre supuesta subasta para pagar la deuda

La pertenencia de Solano a Colombia es mujer y la relevancia de su liderazgo en la toma de decisiones por parte de dicha organización son innegables, a la luz de los pronunciamientos que la hoy funcionaria hizo a través de sus redes sociales en vísperas y después del evento en cuestión. Igualmente, a la luz de los documentos emitidos por la organización y por la misma Solano, durante la preparación de dicho encuentro.

Solano, vocera de Colombia es mujer

A pesar de las contradicciones entre las declaraciones de la hoy directora de la Unidad para las Víctimas y la vocera de la organización de la que Solano aseguraba hacer parte en 2022, en algo coinciden sus declaraciones: la negativa de hacerse cargo del pago reclamado por Angélica Sandoval.

Si bien no hubo contrato escrito de por medio para el servicio suministrado por la empresaria, sobran las comunicaciones entre ella y Solano en las que esta última admite la existencia de una deuda. Será un juez de la república quien decida qué es lo justo.

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