A continuación una historia de despojo y de resiliencia. Otro elemento del paisaje cultural cafetero del Tequendama.

✍️☕🌿🌳🌧️
En la década de 1960, el señor Víctor Julio Quinche se vio obligado a vender su propiedad en La Mesa (Cundinamarca), debido a los planes de construcción de infraestructura eléctrica en la región.
Su historia es similar a la de muchas personas que ven enfrentado su destino al avance de cierta visión extractivista del territorio.
Don Víctor Julio debió empezar de cero, desplazándose al municipio vecino, El Colegio, al otro lado del cañón del río Bogotá. Este todavía estaba limpio cuando las hijas del señor Quinche, Ernestina y Eugenia (ver fotos), eran niñas.
Según cuentan ellas, la familia acostumbraba llevar la ropa en caballos hasta el río, para lavarla. Pero con la llegada de los planes foráneos esos bellos recuerdos infantiles se sumaron a otros enseres que la familia tuvo que echarse al hombro, para cargar con su suerte hasta otro sitio.
Hoy las aguas del río Bogotá están contaminadas con los desechos de la capital y producen energía en provecho de empresas privadas. Sí, en gran medida, su cauce fue privatizado. Del veneno hoy se extrae luz para la venta y el enriquecimiento particular…
Volvamos al Colegio, donde la familia Quinche estableció su domicilio, hace casi 60 años.
Con el tiempo, el señor Víctor Julio consiguió construir una nueva casa. La construcción es una reliquia. Como lo son el viejo beneficiadero y su despulpadora. Ernestina camina a la sombra de este sitio de trabajo como dentro de un lugar sagrado. Lo mismo su hermana. Ambas recorren el hogar con orgullo y atienden al visitante con alegría. Muestran fotos de Salamandras, de las que hay en la quebrada de la vereda; señalan bananos que dejan colgados para los pájaros; exponen su colección de flores y de recuerdos. Uno de ellos, la imagen de Víctor, fotografiado durante una faena de trabajo. Escogiendo con sus manos los granos de café para tostar. Manos de un hombre que salió de su querencia pero supo reverdecer. Símbolo de resistencia.
*Víctor murió en 2014, pocos días antes de cumplir cien años. Mis papás acostumbraban llevarle la comunión. Desconocían, quizás, que él mismo era un sacramento.

Deja un comentario

Tendencias