
Hablemos sobre la teología política de Ingrid Betancourt. Empezaré con una reflexión sobre la cruz. Y cuando digo cruz me refiero a la que usó durante el debate de El Tiempo y Semana. ¿Cuál es el mensaje que la candidata pretende transmitir? Todo candidato pretende transmitir algún mensaje con su forma de vestir.
Ingrid ha hablado sobre la necesidad de una cruzada contra los corruptos. En su teopolítica los nuevos «infieles» son los corruptos.
Cambiando de tema… La candidata parece estar reeditando la referencia a Juana de Arco que la hizo famosa en Francia en los noventa. Si la santa se propuso liberar a los franceses de la dominación inglesa, Ingrid promete liberar a los colombianos de la corrupción.
Entrevistada por Carolina Sanín, en Canal Capital, Ingrid dijo que su tesis doctoral en teología gira en torno a un concepto supuestamente usado por el peruano Gustavo Gutiérrez: el no ser. Sin embargo, en su discurso hay implícito otro, que ella usa de modo sui géneris…
Se trata de la encarnación. Su secuestro a manos de las FARC la dotó de autoridad para abanderar la guerra contra la corrupción. Su vida encarna la posibilidad de algo distinto. Entrevistada por W Radio dijo que Colombia estaba dando un giro… Hacia ella, implícitamente.
Sutilmente, así se inscribió Ingrid en cierta tradición mesiánica de algunos políticos colombianos que han echado mano de la retórica religiosa para presentarse como salvadores. Sí, uno de ellos es Petro, con quien Ingrid tiene algunas semejanzas. Veamos.
Ambos reproducen una visión dualista de la realidad nacional. Ambos hacen referencia a la teología de la liberación como aspecto de su formación político-religiosa. Ambos se presentan como imprescindibles –concepto que hay que entender en el contexto señalado por @9mambre61–.
Mientras tejía estas ideas (parciales, sí; nacidas del ocio, también), tuve una conversación muy interesante con Alvin Góngora , quien se refirió al libro de Ingrid sobre su cautiverio. En este la hoy candidata estableció una relación entre su secuestro y la teología de la redención.
El contenido y lo que siguió a la publicación, incluyendo estudios más exhaustivos de teología sobre temas como la conversación y la liberación, le hicieron pensar a Alvin que un regreso de Ingrid a la «política» sería un aporte a la reconciliación.
Pero lo que vimos durante el debate fue a una Ingrid anticomunista, que asocia a Petro no solo con el diablo sino también con la Unión Soviética –en un recurso semejante al usado, en su momento, por María Fernanda Cabal–. Sin contar su rol de inquisidora…
El candidato Alejandro Gaviria calificó de hipócrita y oportunista a Ingrid después de que esta rechazara sus alianzas con sectores políticos que ella describe como clientelistas. Ocurrió lo que analistas como Carlos Cortés o Félix de Bedout denominaron la colisión de la esperanza.
La actitud de Ingrid hacia Alejandro Gaviria durante el debate fue muy diferente de la que se le vio durante una entrevista de RCN Radio. Ante una pregunta de María Elvira Samper sobre el clientelismo de Juan Fernando Cristo (cacique cucuteño –que digan si no algunos de mis conocidos en la capital de Norte de Santander), Ingrid (digo) habló de la posibilidad de la conversión.
Aquello fue antes de que ella se lanzara. Cuando todavía pretendía aparecer como figura tutelar de la coalición, aportándole a esta el aura espiritual sobre la que Patricia Lara habló en una de sus columnas en El Espectador. Algo que no solo Ingrid ha capitalizado.
De modo que en las últimas semanas hemos visto a Ingrid pasar de la teología de la conversión (con RCN Radio), al Kairós (con la W) y de este a una actitud más «guerrera», al estilo de los cruzados (ella la primera, contra los corruptos, todos menos ellas). Inmaculada.
*Monseñor Góngora me escribió hace un rato para informarme que posiblemente Ingrid abandonaría su carrera por la presidencia. De ser así, me dejaría desempleado. Dios no quiera.




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