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El papa Francisco dio a conocer su exhortación apostólica postsinodal. A través del mensaje, titulado Querida Amazonia, hace públicos cuatro sueños en relación con la región: un sueño social, un sueño cultural, un sueño ecológico y un sueño eclesial.

El teólogo venezolano Rafael Luciani manifestó que hay un retroceso en el documento, al hablar de la figura del presbítero —entiéndase el cura—:

«Usa la palabra sacerdocio más que presbítero y lo describe como ‘sacerdocio jerárquico’, que ‘derrama gracia’ y cuya ‘gran potestad’ se centra en los ‘sacramentos de la eucaristía y el perdón’ (culto). Es esto lo que, según la exhortación, da su ‘identidad exclusiva’, quasi ontológica, más no, como estableció el Concilio Vaticano II, primum —primero y ante todo— la Palabra, el anuncio del Evangelio».

La teóloga colombiana Olga Consuelo Vélez da un paso más, al criticar el tipo de aporte a la Iglesia que el Papa espera de las mujeres:

«Al identificar a las mujeres con María y a los sacerdotes con Jesús, identificación teológicamente insostenible, por cierto, una vez más limita a las mujeres al papel de ‘sostener, contener y cuidar’ a la comunidad, mientras que los roles de dirección, organización, planeación, conducción, decisión, siguen en mano de los varones porque en la iglesia actual esas instancias están en mano de los clérigos y, por supuesto, allí no están las mujeres».

Mauricio López, secretario ejecutivo de REPAM, la Red Eclesial PanAmazónica, ha calificado como “lecturas reducidas o pesimistas” a algunas de las críticas que en los últimos días se han elevado en relación a algunos aspectos de la exhortación. Le han disgustado, en particular, las que vienen de “ajenos al territorio”. En su opinión, el proceso eclesial que continúa debe vivirse desde la esperanza del Kairós —léase el tiempo propicio divino—. López parece compartir la idea expresada por el Papa en el número 105 del mensaje sobre la necesidad de trascender “la dialéctica que limita la visión para poder reconocer así un don mayor que Dios está ofreciendo”.

«De ese nuevo don acogido con valentía y generosidad —dice Francisco—, de ese don inesperado que despierta una nueva y mayor creatividad, manarán como de una fuente generosa las respuestas que la dialéctica no nos dejaba ver».

El cardenal Gerhard Müller, prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha agradecido la actitud que, según él, determina la redacción de la exhortación: “El Papa no quiere alimentar sino superar los conflictos e intereses existentes, políticos, étnicos y dentro de la Iglesia”.

Sueño y pesadilla

Decía un famoso poeta norvietnamita que lo que para un hombre es un sueño puede ser una pesadilla para una mujer. La afirmación aplica para la relación catolicismo-pueblos amazónicos.

Querida Amazonia hace un llamado a renovar la inculturación del Evangelio en la región, un proyecto que tiene mucho de colonial, como lo ha puesto de manifiesto Chucho Flórez, autor de Religión y descolonización. Los planteamientos del antiguo secretario de la sección de etnias del secretariado permanente del episcopado colombiano —cargo desempeñado por el antropólogo entre 1993 y 1996— alimentan mis consideraciones sobre el carácter neocolonial de la exhortación.

El documento afirma la supremacía del catolicismo sobre otras expresiones religiosas de la región. A continuación, ejemplos de cómo ello quedó expresado sutilmente en el texto.

El número 66 afirma que «un necesario proceso de inculturación no desprecia nada de lo bueno que ya existe en las culturas amazónicas, sino que lo recoge y lo lleva a la plenitud a la luz del Evangelio».

Lo anterior se funda en la creencia —expresada en el número 67— según la cual la cultura «no es solamente sujeto de redención y elevación, sino que puede también jugar un rol de mediación y colaboración». Ello implica una relación jerárquica entre el elevado y quien eleva; entre el redimido y quien anuncia la promesa de salvación. Mediación y colaboración tienen, en este caso, un interés de reproducción institucional.

El catolicismo oficial que habla a través del Papa en Querida Amazonia afirma que «cuando una comunidad acoge el anuncio de la salvación, el Espíritu Santo fecunda su cultura con la fuerza transformadora del Evangelio». El ideal expresado por el obispo de Roma es que «los más pobres no necesiten ir a buscar fuera de la Iglesia una espiritualidad que responda a los anhelos de su dimensión trascendente» (76). Versión matizada de extra eclesiam nulla salus («fuera de la Iglesia no hay salvación»).

En Laudato Si, el Papa sostiene que «todas las criaturas del universo material encuentran su verdadero sentido en el Verbo encarnado». Para Querida Amazonia, la Iglesia colabora en la «purificación» de las manifestaciones religiosas «imperfectas». Como los antiguos misioneros de la región, Francisco afirma una espiritualidad centrada en «el único Dios y Señor» (80). Con una variación: en las diversas culturas hay «un germen de transformación definitiva». La acción eclesial está orientada a llevarlo a su «plenitud”.

«La inculturación eleva y plenifica», afirma el número 73 de Querida Amazonia. Según el obispo de Roma, la mística indígena es parcial. La Iglesia debe hacer que la relación con «Dios presente en el cosmos» se convierta en relación personal con un «Tú». Lo anterior resulta etnocéntrico: el dios verdadero es el del misionero. Este «eleva» la cultura del otro; establece una relación jerárquica al convertir su espiritualidad a la fe en un «único señor», del cual es signo por antonomasia el sacerdote.

Aunque el Papa asegura que no se trata de «imponer una determinada forma cultural», su documento hace énfasis en una determinada estructura para el catolicismo en la Amazonia en que el liderazgo sacerdotal tiene preeminencia, determinado por el peso de la tradición. En la afirmación del clericalismo se ve que el proyecto de inculturación de Francisco es deudor de una determinada visión institucional y de la persona; parcial, aunque acumule siglos de concebir al sacerdote como autoridad religiosa masculina cuya función es indelegable.

Irónicamente, en la región amazónica el sacerdote podrá suplantar la autoridad religiosa tradicional, pero no admitir que la espiritualidad originaria remite a un objeto de fe con igual dignidad. Lo sagrado en el indígena siempre estará llamado a «plenificarse» en Cristo.

En el número 78 de Querida Amazonia el Papa califica a lo bueno que existe entre las expresiones religiosas amazónicas como «trigo que crece entre la cizaña».

“Una vez más pido humildemente perdón por las ofensas de la propia Iglesia”, dice Francisco en el número 19. Pero el carácter neocolonialista del documento ofende una vez más al afirmar la supremacía del catolicismo sobre otras manifestaciones religiosas.

@HaciaElUmbral

*Artículo publicado el 18 de febrero de 2020 por ALC Noticias, agencia ecuménica de comunicación, con sede en Argentina.

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